Todos los años nos dividimos las navidades para ver tanto a mi familia como a la de Fran. Casi un mes entre Logroño y Albacete, pasando por diferentes sitios y arrastrando maletas.Pasamos unos días evadiéndonos de la rutina, viendo a amigos y saludando a la gente que no nos ve el resto del año por nuestra cabezonería de irnos a vivir a Barcelona.
Después cuando regresamos cargados de cosas y embutido del pueblo se agradece sentarse uno en su sofá de siempre a hacer absolutamente nada.
Por poco tiempo.





