
Carolina sigue dando tumbos en las viñetas poco a poco.
Insiste en quedarse y decir chorradas a cholón para demostrar que las mujeres no son solo eso seres gritones e impresionables que critican.
Por las mañanas toma café con donetes.


Pasado el volcán inocente del fuego fresquito, en la selva nudista, se halla el poblado tiki de Babia.
Por el precio casi de ir a ver una pelicula, con sus palomitas y coca-cola incluída, puedes adquirir un ejemplar tan adorable como los que se muestra en la tienda de Babia.