No solo te das cuenta de que todo el mundo que te rodea lleva sobacos (y más en el metro) sino que te percatas de que pese a pertenecer a la misma raza y sexo, alguien dio demasiados a unos y muy poco a otros.
Donde estén los gorros de lana y los abrigos con clase y distinción que se quiten todas las chancletas de plástico del mundo y las camisetas infames de lycra.
El verano es hortera y para colmo de los colmos hace calor.
Pero que broma de mal gusto es esta...




