
Inseparable compañero de viaje,
y aún así, símbolo universal del hogar y la rutina.
Lo noto... cuando está dentro de ese estuche y se mueve conmigo no está cómodo. Lo veo.
No seas impaciente, siempre hay un día que vuelves a casa.


No sé ni como he salido viva de esta... pero ahí va un resumen del viajecito que me di para asistir a la entrega de los premios del certámen.
Aqui estamos aita y yo.
Y la moleskine echando humo en Chamartín esperando que anunciasen el tren de vuelta...
Mi yaya.
... y otros alegres despertares.

Un sitio donde compartir ratos tumbada a la bartola.