Me encanta dormir. Me viene de serie desde los primeros tiempos de la humanidad de mi propia persona. no puedo hacer nada para evitarlo y tampoco quiero. (para qué mentir)
Un sitio donde compartir ratos tumbada a la bartola. Dibujando. Rotulando. Blasfemando y jurando en ebreo. Pensando. Riendo. Mirando al vacío, y a las cosas también.
Y bueno, yo quiero uno así o parecido, que narices. Para estar repantingada en el sofá garabateando tranquilamente y que desde la cocina huela a pasta con queso...
y quien diga que no desea un sitio así es que miente.
Esa frase es la más pronunciada últimamente por estos lares. Nos lo decimos sin piedad, lo pronunciamos inocentemente, como si la otra persona no lo estuviese sufriendo en sus carnes.
Pero ese frío helador y húmedo se te mete en los huesos y hay que sacarlo mencionando su existencia.
¿Alguien recuerda para que era aquella patata empalada cruelmente en los palillos y puesta a remojo durante sacrificados días? ¿Habrá llegado al cielo el cactus al que NUNCA regasteis o se quedó "demasiado" seco? ¿Llegasteis a ver la increible melena de cesped de aquel gracioso individuo u os conformasteis con un tímido peinado a lo bakaleta?.
Aquellos primeros experimentos con la botánica hoy día deberían llenar mentes de remordimiento...
los libros de babia son de cultura libre. eso significa que hay que cazarlos con red, leerlos cuidadosamente y volverlos a ponerlos en libertad para que sigan llenando sus páginas de sensaciones, metáforas y adjetivos.