
La primera libreta moleskine que tuve fue hace 4 meses en Albarracín.
Aprovechando la cuyuntura, el señor
Collado tuvo el placer de hacerme un prólogo, sencillo y contundente.
Hoy mi
padre me ha sorprendido con una nueva libreta (a tiempo, la otra solo tiene dos páginas libres) y a sido él esta vez el que ha escrito una pequeña introducción.
Preciosa.
¿Será esto una epidemia de prólogos a partir de ahora? ¿qué más idioteces se me ocurrirán para ilustrarlos?