
Porque los monstruos peludos también tienen derecho a merendar alegremente.
Dibujo hecho en una pequeña moleskine con tinta, lapiz y rotuladores chachis.
Se lo dedico al señor solano, que me hacía compañía mientras dibujaba y tomaba café yo también.




Iba de un lado a otro con un trozo de planta o similar metida en un botellín de agua (que sacó de la basura, porque anteriormente su planta iba en un paquete de tabaco), una chaqueta que le quedaba enorme de hombre, botas militares y las medias caidas.
Pues si, estimado público, la Isla de Babia tiene tienda!!
La menda es una culo inquieto, y no hay nada más incómodo en este mundo que un tren de trayecto de 6 horazas seguidas, rodeada de gente que habla de más, de cotorras al móvil y de niños berreando y corriendo por los pasillos (por favor! que alguien les ponga un bozal y una correa!).

