El otro día me compré un gorro de lana con forma de cabeza de panda solo porque me dio mucha risa ponérmelo. Ya me veo este invierno con él puesto y riéndome sola por la calle...Hay cosas que no tienen solución, y mi cabeza es una de ellas.
Hay que reirse señores y señoras!
aunque sea de idioteces de este calibre.