martes, 10 de febrero de 2009

la comida del mal



El otro fuima fuimos una gentecilla y yo a un japonés.
En mi vida había visto tantas cosas moverse a mi lado que no comería ni jarta de vino, así que pacientemente me esperé a que pasaran a mi lado los cuencos de arroz, los langostinos y el pan chinorris.
En un alarde de integrarme en la masa fanegas que me acompañaba, me armé de valor y me metí un trozo de sushi a la boca.




6 ahorcadas seguidas después, mucho odio y más lágrimas pude sacármelo de la boca.





Nunca más.
me da igual lo que los demás penséis.
NUNCA MÁS!