viernes, 8 de agosto de 2008

aquellos maravillosos años


Beatriz. 1995.
10 años.
Cuantos días se pasaba sentada en el suelo esperando su turno a la comba garabateando en las balsosas de cemento con un trozo naranja de teja, un pedazo de yeso de una obra, e incluso, los mejores días, un trozo de tiza que se encontrara.

Ha llovido mucho desde entonces.
La tiza se convirtió en pintura, rotrin, lapicero, lapiz optico... y todo a la vez.